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En este momento,
después de la absorción del Condado, Ribadeo es un señorío
jurisdiccional con una serie de privilegios tributarios para los
señores jurisdiccionales que no tuvieron choques con los
villanos, hasta casi el final de su existencia en 1812. En este mismo año,
como dato demográfico, los vecinos del señorío eran 948,
repartidos de la siguiente forma:
280 en Ribadeo, 65 en Arante, 140 en Cubelas, 91 en Obe, 53 en
Vilaselán, 207 en A Devesa, 68 en Rinlo y 44 en Piñeira.
Cuando comienza
el siglo XVI en Galicia existían cinco provincias, que a
mediados del mismo aumentarán a siete: A Coruña, Santiago,
Lugo, Ourense, Betanzos, Tui y Mondoñedo.
En 1822 se
funden en cuatro, en 1823 serán de nuevo siete y en 1833 se
establecen ya definitivamente las cuatro provincias actuales,
con lo que Ribadeo deja de formar parte de la provincia de Mondoñedo,
ciudad con la que siempre mantuvo enfrentamientos porque la sede
episcopal, recelosa de la pujanza comercial de la villa del EO,
gravó con una gran cantidad de impuestos, que incluso hizo huir
hacia Castropol a una parte importante de la burguesía
comerciante.
Territorialmente,
en 1835, algunas parroquias del sur del Ayuntamiento de Ribadeo
se unieron para constituir el Ayuntamiento de Cedofeita pero en
1843, la Junta Provisional de gobierno de Ribadeo abortó esta
iniciativa y nunca más hubo problemas con la integridad
territorial del ayuntamiento.
El siglo XIX
marca un punto de inflexión decisivo entre el Ribadeo antiguo y
el moderno con la desparición de la muralla, además de otras
construcciones que marcaban la vida de la villa durante los
siglos anteriores.
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